Alimentos ricos en vitamina D

Grupo: Vitamina liposoluble

  1. Características: Las fuentes naturales de vitamina D son, principalmente, el pescado graso como el salmón, la leche, el hígado, los huevos, el aceite de hígado de bacalao y algunos cereales. Sin embargo, la mayor fuente de vitamina D procede de la luz solar, a través de un determinado proceso químico que ocurre en la piel
  2. Funciones: La vitamina D es fundamental para la absorción del calcio y del fósforo. Ayuda en la formación de dientes y huesos fuertes. Controla el nivel de calcio en sangre para conseguir una buena coagulación.
  3. Trastornos: En países no soleados o en bebés a los que no se les expone nunca al sol, el déficit de vitamina D puede producir descalcificación de los huesos (osteoporosis), caries dentales graves o incluso raquitismo.
  4. Cantidad recomendada por día: 5-10 µg

Alimentos ricos en vitamina D

  • Sardinas y boquerones 7,5 ¼g/100 g
  • Atún y bonito frescos o congelados 5,4 ¼g/100 g
  • Quesos grasos 3,1 ¼g/100 g
  • Margarina 2,5 ¼g/100 g
  • Champiñones 1,9 ¼g/100 g
  • Huevos 1,7 ¼g/100 g
  • Otros pescados frescos o congelados 1,1 ¼g/100 g
  • Quesos curados y semicurados 0,3 ¼g/100 g
  • Quesos frescos 0,8 ¼g/100 g
  • Leche y yogur 0,6 ¼g/100 g

Corazón más fuerte tras tres meses de lactancia

  • El riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares se reduce un 6% en los niños amamantados, según un estudio publicado esta semana
  • Esto lo convierte en un factor más importante que la obesidad en el control de estas patologías
Foto cedida por Sai, con Rosana - 5-3-2005

Sai y Rosana - tomada por Itziar Blanco 5/3/2005

Tres meses de lactancia y un corazón más fuerte. Este es el resultado que se extrae de un estudio publicado esta semana en dos revistas americanas y en el que han colaborado tres expertos españoles. Si un bebé es amamantado durante sus tres primeros meses de vida, su riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares se reduce un 6%. Esto lo convierte en un factor más importante que la obesidad en el control de estas patologías. Además, los niños lactantes presentan mejores valores en capacidad aeróbica, niveles de colesterol, inflamación o presión sistólica.

La investigación, que ha contado con la colaboración de personal médico sueco y estonio, ha realizado exámenes de salud a 1.025 niños de 9 y 10 años, y 971 adolescentes de 15 y 16 años en sus respectivos países. A sus madres se les ha preguntado si sus hijos habían sido exclusivamente alimentados mediante lactancia materna y, de haberlo hecho, durante cuánto tiempo. Asimismo, en estas pruebas, además de tomar talla y peso, se realizaron análisis de sangre en los que se detectaron los valores de inflamación o el fibrinógeno, cuya presencia se relaciona con una mayor coagulación de la sangre, lo que aumenta el riesgo de arterosclerosis, y, por último, se midió la capacidad aeróbica de los participantes mediante pruebas de esfuerzo, lo que se ha sabido recientemente que es una de las mejores formas de predecir la mortalidad.
En este estudio, promovido por el instituto Karolinska de Estocolmo, han participado Idoia Labayen, profesora de Nutrición en la Universidad del País Vasco, así como Jonatan Ruiz y Francisco Ortega, de la Universidad de Granada. Otra conclusión que ha querido destacar Labayen es que los beneficios máximos de la lactancia materna se alcanzan a los tres meses y apenas se aprecian diferencias si se ha continuado hasta los seis.
Otros beneficios
Los resultados, una vez más, han vuelto a resaltar los múltiples beneficios que reporta la leche materna, que posee un contenido de grasa relativamente alto comparada con la mayoría de los alimentos complementarios. Se convierte, por tanto, en una fuente clave de energía y ácidos grasos esenciales, que tienen una relación directa con el desarrollo cerebral de los niños y sigue siendo el alimento más completo desde el punto de vista nutricional. Además, hay que resaltar que cambia según la edad del bebé, según la hora del día e incluso a lo largo de una misma toma. Por algo la Organización Mundial de Salud (OMS) recomienda la lactancia exclusiva al menos durante los primeros seis meses de vida.
El niño lactante está más protegido frente a todo tipo de enfermedades respiratorias (catarros, bronquiolitis, neumonías, etc.), gastrointestinales y de tipo infeccioso, pero además ayuda a prevenir la diabetes de tipo 1 y la obesidad infantil. Estudios recientes, además, otorgan a la lactancia materna las propiedades de reducir el asma, la muerte súbita e incluso el estrés.

Los puzles potencian las habilidades espaciales

  • Las habilidades espaciales contribuyen a ser mejor en matemáticas y ciencia
  • El estudio se realizó en los hogares de 53 menores
         Quiere que su hijo sea ingeniero o matemático?: haga puzles con él. Investigadores estadounidenses publican un estudio que demuestra que los menores que dedican tiempo a los rompecabezas tienen más habilidades espaciales que los que se entretienen con otros juegos.

“La participación de los niños en este tipo de juego es una forma relativamente fácil y barata de pontenciar el desarrollo de un aspecto de la cognición que implica el éxito en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas”, determinan los investigadores.

Susan Levine, del Departamento de Psicología de la Universidad de Chicago y autora principal del ensayo reconoce a ELMUNDO.es que una de las “implicaciones más importantes de la investigación es que constata que las habilidades espaciales son ‘moldeables’ y los padres pueden potenciar su desarrollo si juegan con sus hijos”.

La inteligencia vioespacial se da en personas con gran capacidad para pensar en tres dimensiones. Además, permite percibir imágenes externas, recrearlas, transformarlas… Se relaciona también con la sensibildad de un individuo frente a las figuras, formas, líneas…

La doctora Levine y su equipo visitaron a 53 niños (de dos a cuatro años) y a sus padres en sus casas cada cuatro meses, a partir de que los menores tuvieran un año y dos meses. En cada visita, de 90 minutos de duración, las familias fueron grabadas en vídeo mientras realizaban sus actividades ordinarias.

A los padres no se les indicó que jugaran a un determinado juego, sino que pasaran su tiempo como de costumbre. Cuando los pequeños cumplieron los 54 meses completaron una serie de pruebas que ayudan a establecer las habilidades espaciales.

Los datos

Al examinar las grabaciones en vídeo de los padres que interactúan con los niños durante las actividades cotidianas, los investigadores encontraron que los que juegaban con puzles tenían mejores habilidades espaciales cuando se les evalúo a los 54 meses de edad.

“Los niños que hacen rompecabezas tenían más capacidad a la hora de transformar mentalmente (rotar o trasladar) formas que los que se entretenían con otros juegos”, reconoce Susane Levine en el último ‘Developmental Science’.

Esta habilidad, es según la experta, “un importante predictor del desarrollo de capacidades para la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas”.

Su estudio, el primero en observar la relación entre los puzzles y el desarrollo de las habilidades espaciales en un entorno natural, también tuvo en cuenta otros factores que podían alterar los resultados como el nivel socioeconómico de los padres, su educación y la forma de hablar a los hijos durante el juego.

Otros datos que apunta la investigación son que los padres “con más ingresos y mayor nivel de formación son los que más hacían puzles con sus hijos. Tanto los niños como las niñas que se entretenían con ellos tenían mejores habilidades espaciales, pero los chicos que ejecutaban rompecabezas más complicados que las chicas. Asimismo ellos obtuvieron mejor resultados en las tareas de transformación mental que ellas”.

Lenguaje espacial

Destaca como significativo el hecho de que los progenitores que participan con sus hijos en la elaboración del puzle utilizan más a menudo el lenguaje espacial. Un ejemplo recogido en el estudio. “Madre con un hijo de 46 meses que interactúa con el mientras realizan un puzzle de 24 piezas. Yo creo que puede ponerse aquí sin embargo vamos a dejarlo. Se trata de una esquina. ¿Ves la forma…tiene dos extremos rectos? Se trata de una esquina…. Esto es recta. ¿Dónde crees que va la pieza recta va?”.

Aunque los investigadores reconocen que se necesitan más estudios para determinar “si es este juego o el lenguaje que los niños reciben sobre los conceptos espaciales lo que potencia sus habilidades. También hay que establecer por qué hay una diferencia entre los sexos a la hora de ejecutar puzles más fáciles o difíciles”.

Susane Levine reconoce que existen otros juegos que “también han demostrado su utilidad para potenciar las habilidades espaciales, como los de construcciones (lego) y ciertos juegos de ordenador como el Tetris”.

Noticia de ElMundo.es 
P. Matey

Bebés lactantes…. adultos más sociables

Artículo interesante y precioso que me ha enviado mi hija  y que plasma muy bien lo que ya sabemos muchas y muchos; los beneficios de la lactancia en TODOS los sentidos.

Gracias Mehida, te quiero

Un estudio demuestra que la lactancia materna podría evitar que el niño desarrollara altos niveles de hostilidad en la madurez

Nuevamente vuelven a ponerse sobre el tapete los beneficios de la lactancia materna. Y una vez más las investigaciones proceden de los países nórdicos, donde más importancia dan a la maternidad y donde más facilidades tienen las mujeres para la conciliación familiar. Las ventajas sobre la salud que tiene en los bebés la lactancia ya están más que demostradas y sabidas, pero ahora empiezan a salir a la luz estudios que ponen también de manifiesto sus muchos beneficios psicológicos.

Un grupo de investigadores finlandeses ha llegado a la conclusión de que la lactancia materna podría evitar que los niños desarrollaran un alto nivel de hostilidad en la etapa adulta, tal y como se publica en un artículo en la revista especializada ‘Journal of Psychotherapy and Psychosomatics’. Para llegar hasta aquí, partieron de la hipótesis de que alimentar con leche materna a un bebé podría protegerle de desarrollar una personalidad hostil en la etapa adulta.
Para comprobar su validez, eligieron aleatoriamente a un total de 1.917 bebés no prematuros. A sus padres se les pidió que informaran sobre el historial de lactancia materna de sus hijos y además revisaran la información de las tarjetas de registro personal que obtienen todas las madres de este país. Asimismo, la hostilidad se valoró con tres escalas en cuatro momentos diferentes: en 1992, 1997, 2001 y 2007, cuando los participantes del estudio tenían 21,5; 26,7; 30,8 y 36,9 años de edad, respectivamente. Después, se valoraron tres aspectos para calcular el nivel de hostilidad: la ‘suspicacia’, la ‘paranoia’ y la ‘ira’.
Conclusiones
Los resultados mostraron que los bebés, la mayoría (un 88%) amamantados durante unos cuatro meses, presentaban una hostilidad media de 2,53 en la edad adulta, con la suspicacia (2,86 versus 2,68) y paranoia (2,36 versus 2,29) mayor entre los hombres y un nivel de ira superior entre las mujeres (2,38 frente a 2,62). Una lactancia materna más larga estaba relacionada con menos hostilidad materna durante el cuidado del bebé, menos ingresos familiares, mayor número de hijos y nacimiento más tardío de los hijos. De estas características familiares, la hostilidad en el cuidado de los hijos y los ingresos familiares bajos guardaban relación con una mayor hostilidad de los niños en su etapa adulta.
La situación marcada por la lactancia materna predice la hostilidad total, la suspicacia y la paranoia, pero no la ira. Aquellas personas que no recibieron leche materna tenían mayores niveles de hostilidad, sobre todo de suspicacia y de paranoia, en la etapa adulta que aquellos que fueron amamantados entre cuatro y seis meses.
No obstante, hay que resaltar que estos estudios todavía no son concluyentes y los propios autores recalcan que necesitarán más investigaciones para conocer mejor la relación entre la lactancia materna y la personalidad del adulto.
Artículo publicado por Lucía Palacios
En El correo edición Vizcaya

La vida te devuelve lo que le das

Un niño y su padre estaban caminando por las montañas. De repente, el niño se cae, se lastima y grita de dolor: “aaaaah!!!!”.
Para su sorpresa oye una voz  repitiendo en algún lugar de la
montaña: “aaaaah!!!!!”.
Con curiosidad el niño grita: “¿Quién esta ahí?”.
Y recibe de respuesta: “¿Quién está ahí?”.
Enojado con la respuesta, el niño grita: “Cobarde” y recibe de respuesta: “Cobarde”.
El niño mira a su padre e intrigado le pregunta: “¿Que sucede?”.
El padre sonríe y le dice: “Hijo mío, presta atención”… entonces el padre grita a la montaña: “Te admiro”, y la voz le responde: “Te admiro”.
De nuevo, el hombre grita: “Eres un campeón”, y la voz le responde: “Eres un campeón”.
El niño estaba asombrado pero no entendía. Luego, el padre le explica: “La gente lo llama eco, pero en realidad es “la vida”. Ella te devuelve todo lo que dices o haces. Nuestra vida es simplemente un reflejo de nuestras acciones.
Si deseas felicidad, da felicidad a los que te rodean.
Si quieres una sonrisa, da una sonrisa a los que conoces.
Si quieres respeto, aprende a respetar a los demás.
Si quieres recibir afecto, primero aprende a darlo.
La vida te dará de regreso, exactamente aquello que tú le has dado.
Tu vida no es una coincidencia, es un reflejo de ti.
¡Si no te gusta lo que recibes de vuelta, revisa muy bien lo que estás dando!”.